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    6/28/2006

    Mis desatinos

     

    Te robare del mundo

     

    Te robare del mundo, nos perderemos en nosotros si me encuentras, si me ves en tus ojos, si me escuchas en mi ausencia, si adivinas mi caminar cansado, desesperado e incierto, si me sientes en tu piel que apenas toco en instantes de agonía. Nos perderemos amor en todas partes, cada minuto, para ver todo separado de nosotros y en nosotros, para despertarnos cada noche con un suspiro tembloroso, sentirnos y dormirnos.

     

    Me gusta

     

    Me gusta el misterio de la piel, los libros viejos, la noche en silencio, el amor que callo, mi memoria en una canción, el café y el cigarrillo, las hojas, la guitarra, los cuentos cortos, una conversación sin olvido, los ojos que ven, me gusta encontrarme en un libro o buscarme con la mano.

     

    El libro

     

    Un libro ya esta escrito en mis días,

    ese libro le pertenece a los testigos de mi camino.

    Pero sobretodo a esos otros que como tu, no conocieron

    ese gesto o palabra negadas, que debían

    resonar como el viento y se durmieron en la espera

    de la tan protegida soledad e indeseable cobardía.

     

    Sin lugar

     

    Extasiarme en una nada y llorar sin saber porque.

     

    Andan desnudos como si todo el cuerpo fuera la cara.

     

    Quiero hablar lo que hablo, escribir lo que escribo, amar lo que amo.

     

    Un calendario en el que cada día contenga todos los anteriores

     

    Un espacio en el que se congreguen todos los lugares que uno ha frecuentado

     

    Los sueños

     

    Es una voz fuerte que grita al fondo de un pozo, en la superficie se reúnen un grupo grande de voces, hijas de la primera pero ajenas a sus palabras.

     

    La mayor intimidad de un hombre se encuentra en sus sueños, allí donde se acaba la voz de la vigilia se empieza a desarrollar una trama increíble que no tiene barreras de tiempo ni de espacio y que nos recoge y desnuda en un solo momento. Por eso toda intimidad es solitaria y se encuentra enmarcada en un mundo de contradicciones cuando se la mira desde afuera.

     

    Cada noche acudo a la película que quiero ver y que inútilmente, mas que cualquier otra  trato de transmitir.

     

    El centro

     

    Nadie en el centro camina acompañado, nadie se da cuenta del combate en que va metido entre tráficos, carros y peatones que se mueven como siendo perseguidos. Y así también va la gente corriendo por nada, porque si, porque hay que llegar a tiempo o porque el tren que los trae y lleva todos los días al mismo lugar va a partir sin ellos, como si no fueran ellos los que todos los días parten de si.

     

    Gato sonámbulo

     

    Ese gato asustadizo que paso furtivo por mi frente cuando ya todos duermen y que me saca de ese orden de recolección de sucesos de noche en silencio, parece el dueño de todo cuando se desplaza ininterrumpidamente de casa en casa.

     

    Hoja, lápiz, mano y voz

     

    El papel en blanco nos ofrece todas las posibilidades, nada en el es mas que el mismo; apertura siempre insinuante, que nos invita a recorrerlo. Escribir es manifestar algo y ocultar todo lo demás.

     

    Alguien, algo me ha pedido que le escriba, que le escriba para poder nombrarlo.

    Alguien me ha dibujado olvidando mirarme.

    Busco en mi, en objetos y personas una imagen similar, es inútil siempre surgen en un sentir que no sabe manifestarse.

     

    Todavía no le he perdido el respeto a la hoja en blanco, a las letras; me siento junto a un gran basurero, para deshacerme de lo que mi instinto  o mi obstinada razón no se animan a materializar. Tal vez el verdadero escrito, el que he estado buscando viaje ahora por toda la ciudad, por una calle, un río , un desagüe, una alcantarilla , o se encuentre estático, formando  parte de esas tan reales y tristísimas montañas de residuos, mientras yo creo tener a salvo en cada libreta que recorro la síntesis perfecta de lo quería nombrar.

     

    La riqueza de las personas se descubre y confirma en los libros, con cada uno de los personajes que estos nos ofrecen. Leer nos da la posibilidad de recrear a los otros y a nosotros mismos. Nos trae a la conciencia eso que no podemos nombrar, que sospechamos y siempre se nos esta escapando.

     

    Soy como la que no escucha y esta llena de voces. Soy la que escribe lo que no piensa y piensa como escribirlo. La que roza la emoción que se escapa. A la que le falta un segundo en cada minuto para sentirse cierta. Soy cúmulo de impresiones, de asombro ya olvidado. Soy tejedora de figuras inciertas, de palabras que embarcan en un no lugar.

     

    Escrutinio esas voces posadas desde hace años en mi, voces a veces que como huéspedes indeseados habitan un espacio a fuerza de haber perdido las llaves.

    A veces me limito el vivir y el sentir porque pienso que no se puede ser tanto, me apaciguo fiel a la idea de no serlo, de no ser. Y camino contenida, refugiada entre todas las cosas que no alcanzo y a las que tanto añoro.

     

    Hace días estoy callada

     

    …Y yo solo soy esa que te deja ir para esperarte otra vez…

     

    Hace días que estoy callada,

    aunque me han dicho que he hablado,

    ellos no lo saben porque como yo,

    no han tenido el valor de acercarse a mi silencio.

     

    Yo tampoco me he acercado al silencio de todos ellos,

    me he conformado con las superficies para evitar comprometerme;

    Que cobarde es esta quietud,

    ese miedo de verme en todos los espejos

    que nos acompañan hasta el cansancio,

    cada día en cada mirada.

     

    Porque el odio o el amor que nos inspira cada hombre,

    nos deja al desnudo,

    de cara a lo que si somos y

    que conservamos con recelo.

     

    Cada hombre es un libro

    abierto o cerrado pero un libro,

    que guarda la misma condición de alma solitaria y misteriosa,

    que susurrante aclama por ser leído.

     

    Yo ya no hablo porque tampoco escucho,

    Tendría primero que partir de mí,

    De esta que no he sido

    a ese lugar en el que habito desde hace días,

    tan ajeno a mi como a cualquiera,

    a ese mi cuerpo y mi ser,

    Engendrado en el olvido

     

    Olvido inscrito

     

    Donde esta esa impenetrable memoria que nos arrastra,

    Que nos lleva perpetuamente por caminos ya no deseados

    Donde esta esa esencia que nos alberga desde los primeros días

    Que nos lleva, en un caminar de dos sentidos.

     

    Donde esta la mirada perdida de tiempos antiguos

    Que se asombraba vislumbrando los milagros de la vida

    Donde esta eso que quería y que he perdido

    Por estar sobre las ramas, refugiada de mi propia semilla.

     

    Vislumbres

     

    Quiero llorar porque no es posible decir nada, hacerme escuchar, escucharse

    Somos objeto del camino ya transitado o el camino mismo que nos camina inagotable.

    Somos pura memoria incierta, diluida y esquiva para el recuerdo, para la palabra.

    Somos lo que fue, recuerdo sin recuerdo.

    Somos puente vivo que no desemboca a ninguna parte sino a si mismo.

     

    Pájaro en la ventana

     

    Hay un pájaro muerto en el techo de mi casa, venia volando con todas sus fuerzas para penetrar la fría ventana y se estrello.

    Hoy también me he visto en otros días como ese pájaro, siempre volando para buscar el espacio deseado y cayendo al encontrarlo.

    Es que todos somos como pájaros perdidos y nos diferenciamos en que algunos lo sabemos y otros lo ignoran.

    El hombre es un animal triste desde que le indicaron por donde y como tenia que volar.

    Ha perdido su hogar y es como un huésped en todos los lugares que frecuenta, es un extranjero y no tendrá patria mientras no se tenga a si mismo. La historia de la humanidad es la historia de su olvido.

    He odiado todo lo que sea sumisión y acatamiento, las mujeres que mas he amado han transgredido esa la ley tan generalizada, pero no he realizado ese amor lo he padecido en silencio, detrás de la carne, por debajo de la piel lo he contenido sin respirar, al estar inmersa en un sistema desnaturalizador, que me ha enseñado ha desconocerme y ha repudiar lo que en mi aparece como diferente a sus pretensiones. Ahora lucho con todas esas voces que me descentraron, lucho conmigo misma en un intento por deshacerme de estas.

    Hemos olvidado que antes de pensar sentíamos y que este sentir es la guía por excelencia del ser individual pues no necesita espejos. Desde muy pequeños nos dan un nombre y una lista grandísima de lo que somos, nos enseñan a vernos y a ver. Ese manual de instrucciones de naturaleza excluyente coloca al hombre en la posición de ser amado o de amarse dependiendo de la distancia o cercanía que asuma frente a esta. 

    El hombre busca ser comprendido porque no se entiende a si mismo como resultado de vivir simultáneamente en dos mundos dispares. En la mayoría de los casos su desarrollo consiste  en abandonar el propio y sobrevivir en el ajeno.

     

    Borrador fragmentado

     

    La meta es límite, esclavitud, es salirse del tiempo presente para anclar en puerto ajeno, desconocido al de nuestro ser momentáneo.

     

    Me invaden simultáneamente el hambre y la sed de no poder ser esta que soy sino otra, de vivir otra vida, de amar para dentro siempre de ida y huyendo.

     

    Yo te he hablado con una mirada, con mi rostro encendido

    Y es que me avivas sin yo saber ser tan viva, tan iluminada y llena.

     

    Ya alguien decidió por nosotros, por lo que somos y pensamos

    Y nos impidió ser cercanos. Somos semilla árida, desierta, desde que alguien hablo por todos sin adivinar que vendríamos.

     

    Yo quisiera cogerme, cogerte sacarnos de este puente que no cruza nunca al otro lado por ser circular. Viajar al otro lado sin voces que nos reduzcan a la misma imagen ya tantas veces plasmada.

     

    La vida del hombre es una elección. En sus primero días el hombre se libra de tal tarea, todo esta dado a el y se le presenta sin buscarlo, entonces este se encuentra en un estado de plenitud de la que el mismo no es conciente y esa conciencia que posteriormente adquiere tiene el costoso precio de la inconformidad que provoca la múltiple elección, porque la vida se torna para el hombre de tal modo que elegir algo es descartar infinitud de posibilidades, ya el ser tranquilo que vivía sin saberse vivo muere, se diluye en el trafico de las posibilidades.

     

    Humedad

     

    Y es tan normal sentir que la lluvia contenida en las oscuras y espesas nubes es la misma que habita desde hace días en mi, como un pequeño hilo de luz que se escapa por una pequeña abertura de una puerta entreabierta, así se escapan a veces en los días calurosos pequeñas huellas de mi caudal, disfrazadas de gotas indecisas y temblorosas.

    Es que a veces quisiera llorar mucho, mojar todas las cosas con las que habito para sentir que esa humedad envolvente se expande y deja de ser solo mía. Pero no, lo que hago es quebrar todo, volverlo ceniza y lamentarme con gritos callados por haber sido tan ciega. Tendría que haber nombrado esos silencios y haber callado esas palabras para no ser represa de mar ni de rió y no estar ahora al pie de una hoja exorcizando demonios.

     

    Retorno infranqueable

     

    Todas las mañanas me tomo un café sin pensar o tal vez pensando voy y lo compro, no porque aparezca en mi un nuevo deseo de sentir su aroma, su sabor, de sentir lo que soy mientras permanece vivo para mis sensaciones.

    Es el deseo ya no presente del primer día el que busco y trato de revivir inútilmente desde hace días, desde el momento en el que lo olvide cuando vi el fondo de la taza y ya era lo que había sido, añoranza eterna de lo ya sentido.

     

    Represa incontenible

     

    Alas déjenme volar,

    déjenme partir de esta raíz profunda,

    iluminada llama titilante ante el agua y viento de mi sed de ti.

    Yo quisiera aguardarte, que sintieras el temblor en mis brazos,

    en mi cuerpo, poder saberme sin tu ausencia.

    Encontrarme en la vigilia con tus ojos, para no despertar nunca más.

    Necesitaríamos nuestro olvido y tantas cosas más.

    Formar un círculo de tiza que nos incorpore en otro espacio sin recuerdo ni ataduras,

    para dejar de recorrer incesante este papel y perderme en tu cuerpo

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    6/27/2006

    Jaime Sabines

     
    "Me habló de la mariguana, de la heroína, de los hongos, de la llaguasa.
    Por medio de las drogas llegaba a Dios, Se hacía perfecto, desaparecía.
    Pero yo prefiero mis viejos alucinantes:la soledad, el amor, la muerte."
     

    Autonecrología V

    Te quiero porque tienes las partes de la mujer
    en el lugar preciso
    y estás completa. No te falta ni un pétalo,
    ni un olor, ni una sombra.
    Colocada en tu alma,
    dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
    leche de luna en las oscuras hojas.
     
    Quizás me ves,
    tal vez, acaso un día,
    en una lámpara apagada,
    en un rincón del cuarto donde duermes,
    soy la mancha, un punto en la pared, alguna raya
    que tus ojos, sin ti, se quedan viendo.
    Quizás me reconoces
    como una hora antigua
    cuando a solas preguntas, te interrogas
    con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
    Soy una cicatriz que ya no existe,
    un beso ya lavado por el tiempo,
    un amor y otro amor que ya enterraste.
     
    Pero estás en mis manos y me tienes
    y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
    para secar tus lágrimas que lloro.
     
    ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
    me dirás que te amo? Esto es urgente
    porque la eternidad se nos acaba.
     
    Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
    con que amé tu cintura. No me dejes
    en medio de tu sangre en esa toalla.
     
    Los amorosos
     
    Los amorosos callan.
    El amor es el silencio más fino,
    el más tembloroso, el más insoportable.
    Los amorosos buscan,
    los amorosos son los que abandonan,
    son los que cambian, los que olvidan.
    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
    no encuentran, buscan.
     
    Los amorosos andan como locos
    porque están solos, solos, solos,
    entregándose, dándose a cada rato,
    llorando porque no salvan al amor.
    Les preocupa el amor. Los amorosos
    viven al día, no pueden hacer más, no saben.
    Siempre se están yendo,
    siempre, hacia alguna parte.
    Esperan,
    no esperan nada, pero esperan.
    Saben que nunca han de encontrar.
    El amor es la prórroga perpetua,
    siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
    Los amorosos son los insaciables,
    los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
     
    Los amorosos son la hidra del cuento.
    Tienen serpientes en lugar de brazos.
    Las venas del cuello se les hinchan
    también como serpientes para asfixiarlos.
    Los amorosos no pueden dormir
    porque si se duermen se los comen los gusanos.
     
    En la obscuridad abren los ojos
    y les cae en ellos el espanto.
     
    Encuentran alacranes bajo la sábana
    y su cama flota como sobre un lago.
     
    Los amorosos son locos, sólo locos,
    sin Dios y sin diablo.
     
    Los amorosos salen de sus cuevas
    temblorosos, hambrientos,
    a cazar fantasmas.
    Se ríen de las gentes que lo saben todo,
    de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
    de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
     
    Los amorosos juegan a coger el agua,
    a tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
     
    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
    la muerte les fermenta detrás de los ojos,
    y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
    en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
     
    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
    a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
    a arroyos de agua tierna y a cocinas.
    Los amorosos se ponen a cantar entre labios
    una canción no aprendida
    Y se van llorando, llorando
    la hermosa vida.
     
    Como pájaros perdidos XII
    El secreto de Dios:
    Acerco sus labios a mi oído y no me dijo nada.

     

    Como pájaros perdidos XIX

     
    Como ahora no hay maestros ni alumnos, el alumno
    preguntó a la pared: ¿qué es la sabiduría? Y la pared se
    hizo transparente.

     

    Como pájaros perdidos XXXVI

     
    La policía irrumpió en la casa y atrapó a los participantes
    de aquella fiesta. Se los llevó a la cárcel por lujuriosos y
    perversos. Era natural. La policía no puede irrumpir en
    las calles y acabar con otros escándalos, como el de la
    miseria.
     

    Yo no lo sé de cierto

     
    Yo no lo sé de cierto, pero supongo
    que una mujer y un hombre
    algún día se quieren,
    se van quedando solos poco a poco,
    algo en su corazón les dice que están solos,
    solos sobre la tierra se penetran,
    se van matando el uno al otro.
     
    Todo se hace en silencio.
    Como se hace la luz dentro del ojo.
    El amor une cuerpos.
    En silencio se van llenando el uno al otro.
     
    Cualquier día despiertan, sobre brazos;
    piensan entonces que lo saben todo.
    Se ven desnudos y lo saben todo.
     
    (Yo no lo sé de cierto. Lo supongo)

     

    Espero curarme de ti

     
    Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte,
    de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las
    prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo,
    abstinencia, soledad.
     
    ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No
    es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se
    puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado
    sobre la tierra y se les puede prender fuego.
    Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
    Y también el silencio. Porque las mejores palabras del
    amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
     
    Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo
    del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
    cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
    "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"...Entre las gentes,
    a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde",
    y tú sabías que decía "te quiero".)
     
    Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
    Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras:
    guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve,
    es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.
    Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio
    para entrar a un panteón.

     

    Hay un modo

     

    Hay un modo en que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.

     

    No es que muera de amor

     
    No es que muera de amor, muero de ti.
    Muero de ti, amor, de amor de ti,
    de urgencia mía de mi piel de ti,
    de mi alma de ti y de mi boca
    y del insoportable que yo soy sin ti.
     
    Muero de ti y de mí, muero de ambos,
    de nosotros, de ese,
    desgarrado, partido,
    me muero, te muero, lo morimos.
     
    Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
    en mi cama en que faltas,
    en la calle donde mi brazo va vacío,
    en el cine y los parques, los tranvías,
    los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
    y mi mano tu mano
    y todo yo te sé como yo mismo.
     
    Morimos en el sitio que le he prestado al aire
    para que estés fuera de mí,
    y en el lugar en que el aire se acaba
    cuando te echo mi piel encima
    y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
    dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
     
    Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
    entre los dos, ahora, separados,
    del uno al otro, diariamente,
    cayéndonos en múltiples estatuas,
    en gestos que no vemos,
    en nuestras manos que nos necesitan.
     
    Nos morimos, amor, muero en tu vientre
    que no muerdo ni beso,
    en tus muslos dulcísimos y vivos,
    en tu carne sin fin, muero de máscaras,
    de triángulos obscuros e incesantes.
    Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
    de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
    En el pozo de amor a todas horas,
    Inconsolable, a gritos,
    dentro de mí, quiero decir, te llamo,
    te llaman los que nacen, los que vienen
    de atrás, de ti, los que a ti llegan.
    Nos morimos, amor, y nada hacemos
    sino morirnos más, hora tras hora,
    y escribirnos y hablarnos y morirnos.

     

    No quiero convencer a nadie de nada

     
    No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de
    convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra
    su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la
    gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no
    demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios
    pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién
    es quién para decir "esto es así", si la historia de la
    humanidad no es más que una historia de contradicciones y
    de tanteos y de búsquedas?)
     
    Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de
    ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni
    afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad
    y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte
    es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.
     
    Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando,
    acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo
    posible!)
     
    Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de
    verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme
    caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.
     
    No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente a mis sueños.